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“¿Cuál sería el beneficio de participar para perder plata?”: la defensa de Ayala pidió absolverlo

Vianello sostuvo que Fernando Ayala terminó endeudado y negó que se haya beneficiado de la supuesta organización. Sin embargo, las pruebas de fiscalía, la UIF y ARCA expusieron un crecimiento patrimonial, un departamento de lujo y videos con fajos de dinero.

La defensa de Fernando Ayala  pidió este viernes su absolución en el juicio federal por las denominadas “facturas truchas”  y buscó atacar uno de los pilares de la acusación: que el imputado haya formado parte de una organización destinada a obtener beneficios económicos mediante facturación apócrifa y posterior lavado de activos.

El abogado Pablo Vianello  sostuvo durante su alegato que Ayala no solamente no obtuvo el provecho que le atribuyen la Fiscalía y las querellas, sino que terminó con deudas ante ARCA a partir del manejo contable que, según su postura, realizaba Walter Pasko  . Y dejó una pregunta como síntesis de su teoría: “¿Cuál sería el beneficio de participar de una asociación ilícita para perder plata?”  .

La frase se enfrenta, sin embargo, con una de las imágenes centrales que dejaron los alegatos acusatorios. Tanto el fiscal Federico Carniel  como las querellas habían puesto el foco en lo que describieron como un crecimiento patrimonial incompatible con los ingresos declarados  de Ayala y su entorno.

Entre los elementos expuestos durante el juicio apareció el contraste entre la situación económica que, según la acusación, tenía Ayala años atrás y la que mostró posteriormente. Carniel recordó que había vivido en una vivienda social de Fontana y luego pasó a residir en un exclusivo departamento sobre avenida Sarmiento, en pleno centro de Resistencia, que ocupa un piso completo y cuenta, entre otras comodidades, con ascensor privado, tres dormitorios, vestidor, balcón y parrilla.

La acusación utilizó ese cambio como parte de su hipótesis de un salto patrimonial injustificado  . También exhibió durante el debate registros de cámaras instaladas en el departamento, en los que se observaba a Ayala y a María José Reinau  manipulando fajos de dinero. En una de esas secuencias, la Fiscalía señaló que ambos aparecían contando dólares. A eso sumó vehículos, viajes y otros bienes que fueron presentados como indicios del crecimiento económico bajo investigación.

De autos usados a altos 0km.

Vianello respondió precisamente a esa construcción. Durante su alegato repasó los vehículos de Ayala y sostuvo que algunos de los señalados por la acusación, entre ellos un Chevrolet Onix, una S10 y una Toyota Hilux, habían sido adquiridos mediante planes de ahorro  , por lo que cuestionó que su sola existencia pudiera ser utilizada como prueba de lavado.

Para el defensor, la acusación parte de una conclusión equivocada: que la existencia de bienes o movimientos bancarios necesariamente demuestra que detrás hubo dinero proveniente de las facturas apócrifas. ” El lavado de activo no es comprar bienes  “, planteó, y sostuvo que primero debía probarse que el dinero tenía origen en un delito precedente y que luego existió una maniobra destinada a incorporarlo al circuito legal.

La defensa apuntó a Pasko como contador

Otro de los ejes de Vianello fue separar a Ayala del manejo técnico de la facturación. Según explicó, la relación entre ambos comenzó cuando Ayala necesitó un nuevo contador y le recomendaron a Pasko. La defensa sostuvo que era este último quien tenía acceso a las claves fiscales y realizaba las operaciones contables, mientras que su cliente desconocía las eventuales irregularidades.

Vianello afirmó que las deudas que posteriormente aparecieron ante ARCA serían, justamente, una evidencia de ese vínculo. Según su planteo, si Ayala hubiera participado deliberadamente de una estructura destinada a obtener ganancias ilícitas, no tendría sentido que terminara con un pasivo fiscal. ” La idea sería ganar. Pero sin embargo terminaron con más deudas  “, argumentó.

La posición se contrapone con la sostenida por la acusación, que ubica a Pasko y Ayala como las dos figuras principales de la estructura  , aunque con funciones diferentes: al contador como pieza técnica del circuito de facturación y a Ayala vinculado con la captación, las entidades y el acceso a los programas estatales.

Vianello rechazó especialmente ese supuesto rol de “captador”  . Mencionó el caso de un conocido al que Ayala recomendó los servicios profesionales de Pasko y sostuvo que una recomendación comercial no demuestra la existencia de un reclutamiento para una organización criminal.

Las carpetas del IAFEP

La defensa también dedicó buena parte de su exposición a los fondos otorgados por el Instituto de Agricultura Familiar y Economía Popular (IAFEP)  . Vianello exhibió documentación para diferenciar proyectos que simplemente habían sido solicitados de aquellos que efectivamente recibieron fondos.

Fernando Ayala, Walter Pasko y María José Reinau

Su planteo fue que la inexistencia de una determinada obra no necesariamente demuestra una defraudación si previamente el Estado nunca desembolsó el dinero  . Para los proyectos efectivamente financiados, sostuvo que existían expedientes, rendiciones, fotografías y certificaciones que debían ser analizados antes de concluir que las prestaciones eran ficticias.

También discutió el argumento de la falta de capacidad operativa de algunas cooperativas y fundaciones. Según la defensa, esos programas estaban precisamente destinados a organizaciones que no necesariamente poseían una estructura empresarial propia, con empleados permanentes, galpones o maquinaria, sino que ejecutaban obras mediante cooperativistas y trabajadores contratados para cada proyecto.

“Yo vine a hablar de pruebas”

En el tramo final, Vianello acusó a la Fiscalía y a las querellas de realizar una valoración “arbitraria” de distintos indicios y sostuvo que no lograron individualizar adecuadamente cuál habría sido el aporte delictivo concreto de cada uno de sus defendidos.

” Aquí no hay lavado de activo, aquí no hay utilización de facturas apócrifas, aquí claramente mis cuatro defendidos son inocentes  “, afirmó ante el Tribunal. Luego solicitó una “absolución total y definitiva”  y dejó planteada la reserva de recurrir a instancias superiores en caso de una decisión adversa.

El debate continuará el jueves 27 de agosto  con las eventuales réplicas del Ministerio Público Fiscal y las querellas. Si se incorporan argumentos nuevos, las defensas podrán responder antes de que el proceso ingrese definitivamente en su etapa de cierre.

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