Además de alcanzar un nuevo hito en la robótica, acerca a las máquinas a capacidades atléticas propias de los deportistas de élite
El campo de la robótica humanoide suma un nuevo hito con la presentación de Bolt, el robot que, según la empresa MirrorMe Technology, ha logrado alcanzar una velocidad máxima de 10 metros por segundo en pruebas fuera de laboratorio. El desarrollo representa, de acuerdo con la compañía, la primera vez que un robot de tamaño completo consigue esa marca en condiciones reales y abre la puerta a una nueva generación de máquinas capaces de desempeñarse como atletas.
La hazaña ubica a Bolt en una categoría distinta dentro del universo de robots humanoides, tradicionalmente dividido entre modelos orientados a la acrobacia controlada y otros enfocados en tareas repetitivas.
La iniciativa de MirrorMe Technology busca demostrar que las máquinas pueden superar el reto de la velocidad y la estabilidad dinámica, dos de los obstáculos históricos para la locomoción bípeda artificial. El dato cobra relevancia al compararlo con el récord mundial humano: Usain Bolt, atleta jamaiquino, recorrió 100 metros en 9,58 segundos durante el Mundial de Berlín en 2009, cifra que marcó el techo del atletismo de velocidad.

Un robot diseñado para correr como un humano
La capacidad de Bolt para moverse a velocidades similares a las de un deportista profesional responde a una serie de innovaciones técnicas. MirrorMe Technology explicó que el robot integra nuevas configuraciones articulares y un sistema de potencia optimizado, lo que permite simular patrones de movimiento humano y mantener el equilibrio dinámico ante impactos y cambios de apoyo constantes.
Los ingenieros rediseñaron las articulaciones, la entrega de energía y el sistema de control para que el cuerpo del robot soporte las exigencias de una carrera de alta velocidad.
El reto técnico también abarca la estabilidad durante la carrera, que exige una coordinación precisa entre percepción, procesamiento de datos y respuesta motora. En los humanos, esta sincronización ocurre de manera instintiva. En un robot, en cambio, requiere algoritmos avanzados, sensores de última generación y un control en tiempo real de cada movimiento. “El equilibrio dinámico ha sido uno de los mayores desafíos de la robótica bípeda”, afirmó el equipo de MirrorMe Technology.

La trayectoria de la empresa en este campo ya tenía antecedentes. Antes de Bolt, el equipo desarrolló Black Panther II, un robot creado con fines de investigación que recorrió 100 metros en 13,17 segundos durante una exhibición televisiva. Aquella demostración, que situó la velocidad máxima del robot en torno a los 9,7 metros por segundo, marcó el precedente inmediato del nuevo modelo.
De la exhibición al rendimiento físico: robots como deportistas
El caso de Bolt se inscribe en una tendencia creciente dentro de la robótica humanoide: el interés por explorar capacidades atléticas más allá de la demostración tecnológica.
En los últimos años, distintas compañías han presentado robots capaces de competir en disciplinas como el kickboxing, mientras que torneos y exhibiciones públicas funcionan como plataforma para mostrar avances en agilidad, equilibrio y coordinación. El ecosistema tecnológico comienza a valorar el rendimiento físico como métrica relevante, no solo la precisión en ambientes controlados.
MirrorMe Technology imagina aplicaciones concretas para robots de alto rendimiento como Bolt. Entre las posibilidades se encuentran la de servir como compañeros de entrenamiento para atletas humanos y como herramientas para la investigación en biomecánica y análisis del movimiento. La compañía sostiene que el desarrollo de humanoides con capacidades deportivas podría impactar tanto en el deporte profesional como en áreas de estudio científico.
A pesar del anuncio, el verdadero alcance del logro dependerá de la capacidad de la tecnología para sostener los resultados en el tiempo y adaptarse a escenarios reales. “El futuro de la robótica bípeda se juega en la transición del laboratorio a las aplicaciones cotidianas”, subrayó el equipo de MirrorMe Technology. La próxima etapa consistirá en comprobar si los avances pueden mantenerse fuera de las exhibiciones y lograr un uso práctico en contextos diversos.


